El dolor físico es el síntoma más frecuente que padecen los enfermos reumáticos y,
especialmente los pacientes afectados de dolor crónico de la Artrosis.
El dolor es el síntoma o señal de "alarma" que, avisa e informa que, a partir de un determinado momento alguna o varias de nuestras articulaciones entran en "crisis" porque, se produce una "descompensación" que, guarda relación con el proceso degenerativo de la Artrosis.
El dolor puede aparecer de forma súbita y aguda, localizándose en una zona o articulación, pudiendo representar una seria dificultad, para realizar las actividades habituales y, puede significar un proceso que, en ocasiones puede llegar a tener años de antigüedad y, reconocemos que, con el transcurso del tiempo, hemos ido empeorando y, se podría llegar a creer que ya no es posible que se pueda cambiar ésta situación.
Este proceso se denomina dolor crónico porque el dolor persiste... precisamos tomar fármacos analgésicos y, es debido a que, existe la evidencia de unas alteraciónes músculo-articulares que, producen disfunciones periarticulares que, cuando aparece un brote de dolor o recaídas, en un lenguaje coloquial se podría explicar como un simil del refran que dice : -"Tanto va el cántaro a la fuente..."
Esta situación ejemplarizada, se cita porque creemos que, es recomendable no soportar el dolor ya que, a buen seguro, su persistencia nos puede crear dificultades y, provocar una evidente pérdida de calidad de vida, porque puede propiciar frecuentes recaídas, aparte de las dificultades que se soportan, ya que en el caso de que persistan en el tiempo, las articulaciones se deterioran con mayor rapidez.
Aconsejamos, no soportar el dolor crónico de la Artrosis porque existen soluciones
contrastadas que, previo exámen físico y, mediante un tratamiento de fisioterapia especializada, sin efectos secundarios, tiene la capacidad de tratar y corregir las causas que producen el dolor.
Estas alteraciones que, con mayor frecuencia afectan a las articulaciones de carga, son la columna lumbar, las caderas, las rodillas y los tobillos y pies; se denominan de tipo "mecánico" y, si el dolor persiste, se inicia un proceso inflamatorio que, condiciona la necesidad de tomar fármacos analgésicos/antiinflamatorios que, si se trata mediante las técnicas de medicina física especializada, la mejoría es duradera porque, mantiene compensadas las articulaciones afectadas.